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Liquen, también en la piel

Una de las cosas que más sorprende a propios y extraños es la terminología en medicina. Son muchas y variopintas las cosas que hay que describir y se recurre a una serie de mecanismos para poder hacer referencia a enfermedades.

La dermatología ocupa un lugar destacado en esta carrera de vocablos, términos y alegorías. Con más de 2.000 dermatosis descritas y sus variantes no es difícil encontrar referencias a animales (Lupus), plantas (Pénfigo Foliaceo), países o ciudades ( Botón de Alepo, Fiebre de las Montañas Rocosas, Verruga Peruana), nombres propios ( Edema de Quincke)…

Los que saben de Historia me cuentan que los primeros europeos que llegaron a América tenían problemas para nombrar todo aquello que encontraban de nuevo en el continente recién descubierto. El puma se podía describir en referencia al felino doméstico, añadiendo calificativos. Y así, hasta acuñar el vocablo que lo individualizara.

Las analogía es uno de los recursos más socorridos en dermatología y es a lo que se ha recurrido para describir el proceso que voy a comentar, el Liquen plano.

Siempre me llamó la atención el nombre que se puso a esta enfermedad de piel, pues sin ser contagiosa se denomina como un organismo vivo próximo a los hongos. De hecho la no contagiosidad es lo primero que hay que comentar al paciente, ante su alerta por el nombre utilizado para designar su proceso.

Liquen sobre piedra

Liquen sobre piedra

Los líquenes son una familia de seres vivos que son el producto de la unión de un hongo y una alga. Este proceso biológico recibe el nombre de liquenificación, que lo que son las cosas, también lo usamos los dermatólogos para describir un engrosamiento localizado de la piel por el efecto de un rascado continuo.

Etimológicamente la palabra deriva del latín “lichen” que tendría un significado de lamer, y que en su origen se usó para describir, tanto en su raiz griega como latina, a la lepra como enfermedad. El liquen sería una “lepra” que se extiende sobre superficies de rocas o árboles.

Ya Hipócrates en el siglo V a. C. usa este término para referirse a determinadas afecciones cutáneas. Pero es W. J. E. Wilson cuando, a mediados del siglo XIX, asocia el nombre a un proceso concreto. Describe sus características fundamentales que le recuerdan a los líquenes sobre piedras y troncos.

Liquen plano con estrias de Wickham

Liquen plano con estrias de Wickham

El liquen plano se caracteriza por pequeñas lesiones poligonales de tono rojizo, que en su superficie presenta unas finas estrías blanquecinas que llevan el nombre del dermatólogo que las describe, y que son características de esta dermatosis (estrías de Wickham).

 

La analogía entre el liquen de piel y los líquenes vegetales es realmente muy interesante:

  • Los líquenes vegetales están diseminados por todo el planeta y en todos los climas. El liquen-enfermedad se puede distribuir por casi toda la superficie cutánea ( piel normal, pelo, boca, uñas, boca y genitales).
  • Hay múltiples variantes en cuanto a colores y morfología (costrosos, gelatinosos, en forma de hoja, ramificados…). En la piel también describimos muchos tipos (liquen plano, de mucosa, aureus, nitidus, striatus, pilar, escleroatrófico…).
  • En ambos casos se produce una extensión en placas o de forma salpicada. El fenómeno de Koebner describe una situación por la cual algunas dermatosis se extienden allí donde ha habido presión o herida y este es el caso del liquen plano.

Respecto al liquen-enfermedad dejamos para mejor ocasión su descripción en detalle.

Me ha parecido interesante destacar una serie de datos sobre los líquenes, estos entes vivos tan peculiares.

  • Su presencia es un indicativo de salud medioambiental. Se usan como testigos de contaminación.
  • Su capacidad de adaptación les permite vivir sobre rocas, tierra, musgos, hojas vivas o muertas y algunos seres vivos los “adoptan” para mimetizarse ( insectos, ranas…).
  • Tienen propiedades farmacológicas (antiinflamatoria, antibiótica, antitumorales y antimicóticos).
  • En algunos países se usan como alimento. El maná Hebreo era un liquen (Lecanora esculenta).

           Galería de líquenes por Martin LaBar: http://flic.kr/y/ccUdd1          

 

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

Ubicación en Madrid

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