Halo nevus, una pérdida de pigmento muy caprichosa

 

Tienes un nevus, o como te gusta llamarlo, lunar. Un buen día te das cuenta que algo está cambiando, no está igual que siempre. Observas con detenimiento y parece que se ha blanqueado alrededor, de forma caprichosa, como si de un aura se tratara.

¿Cómo no vas a perder los nervios si te han insistido hasta la saciedad que hay que vigilarse los “lunares” y que los cambios evidentes no son bienvenidos?

Si Dr. Google no ha conseguido tranquilizarte o incluso a pesar de ello, corres en busca de un profesional que aplaque esa inquietud.

Tu dermatólogo lo ve y sentencia: “Halo nevus o nevus de Sutton, sin importancia” A tus siguientes preguntas siguen unas advertencias como, “algunos se repigmentan”, “el lunar puede desaparecer del todo”, “no cambia su pronóstico “
Vuelves a casa con tu tatuaje inverso, más sosiego, pero con el  asombro de que eso pueda pasar…y a ti no te lo habían contado.

El nevus de Sutton o halo nevus es la evolución de un nevus hacia una despigmentación del mismo con pérdida de volumen e incluso desaparición, añadido a unos “daños colaterales” como decoloración de la piel periférica, que es lo más llamativo.
No nos resistiremos a ponerle el latinejo “leukoderma acquisitum centrifugum”, tan descriptivo.

Hasta un 1% de la población puede desarrollar este halo despigmentado, que aparece sobre todo en nevus adquiridos pero también en congenitos, además de en las siguientes estructuras y alguna más: mancha café con leche, mancha mongólica, queratosis seborreica, histiocitomas, neurofibromas, verrugas planas, carcinoma basocelular y melanoma.

La edad de más incidencia es alrededor de la pubertad y en adultos jóvenes.

La localización preferente es en tronco, cerca del 75%, y más frecuente la parte alta y media de espalda. Se han descrito en cuero cabelludo, con blanqueamiento del pelo que los cubre (“poliosis”)
El halo suele oscilar entre 0,5 y 5 cm de diámetro.

La desaparición completa del nevus, que ocurre en la mitad de los casos, puede ocurrir en pocas semanas o llevar más de una década. En ningún caso conlleva la aparición de fibrosis (cicatriz residual).

Esta fibrosis si apareciese nos pone ante la posibilidad de que se tratase de un melanoma involutivo, algo que debe quedar claramente descartado. Esta retracción fibrosa se debe al distinto perfil de citoquinas inflamatorias que participan en el ataque inmunológico en el melanoma.

Entre un 25-50% de casos desarrollan más de un nevus de Sutton.
El caso que ilustra la entrada ha desarrollado a una edad joven más de 15 halo nevus.
La presentación de un número alto de nevus despigmentados en un mismo paciente (= ó > 3) se da con más frecuencia en personas que no asocian vitíligo al halo nevus.

 

Paciente con múltiples nevus de Sutton

Paciente con múltiples nevus de Sutton

Paciente con múltiples nevus de Sutton (aprox. 15)

Paciente con múltiples nevus de Sutton (aprox. 15)

 

Ohtsuka y cols. en 2009 describe un caso con 28 halo nevus, el caso publicado con más nevus de Sutton en un solo paciente. (Link) 

La aparición de una reacción eczematosa sobre un nevus o nevus de Meyerson, se ha descrito como origen de algunos casos de halo nevus.

 

¿Porqué aparece un halo nevus?

La base del fenómeno se podría resumir diciendo que hay una destrucción de los melanocitos por la activación de linfocitos T citotóxicos e inmunoglogulinas IgM contra antigenos de células pigmentarias.

La asociación con vitíligo, hasta en un 30% de casos según series, apuntala la hipótesis inmunológica.

El vitíligo aparece concomitántemente o muy próximo en el tiempo al halo nevus. En caso de asociación, el vitíligo se da a una edad más temprana y con menos posibilidad de desarrollar enfermedades autoinmunes.

Se ha descrito una “leucodermia- asociada a halo nevus” que consistiría en una discreta despigmentación distante del halo nevus resultado de un proceso autoinmune temporal relacionada directamente con el proceso del nevus. Se originaría como una reacción inmunológica hacia antígenos comunes entre células névicas y melanocitos. Tendría una progresión más lenta que el vitíligo y su interés radica en que abre puertas al conocimiento de los mecanismos inmunológicos implicados en los procesos de despigmentación. (Link) 

 

Diagnósticar un nevus de Sutton

El diagnóstico suele ser clínico por su aspecto característico, ayudados si es preciso por dermatoscopio.

Dermatoscopia: Los patrones globulares y homogéneos son los más habituales. Este trabajo hace una descripción detallada de los distintos patrones. (Link) 

El seguimiento no difiere del que se practica ante un nevus de morfología normal sin halo (siempre tener presente la existencia de melanomas involutivos).

La extirpación se practicaría en caso de duda sobre la naturaleza de la lesión pigmentada.

El estudio anatomopatológico muestra células névicas despigmentadas agrupadas en nidos y sin atipia, rodeadas de un denso infiltrado inflamatorio mononuclear, a veces sin halo muy evidente y al revés, halo despigmentado con escasa inflamación.

Para terminar una frase premonitoria que será del agrado de los que lucen estos halos tan peculiares:

“Se supone que Halo nevus es un signo visible de la protección inmune contra neoplasia, ya que los nevus benignos expresan antígenos que sabemos provocan respuesta inmunológica en pacientes con melanoma”.

Kawakami Y, Robbins PF, Wang RF et al. The use of melanosomal proteins in the immunotherapy of melanoma. J Immunother 1998; 21: 237–246

 

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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