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Cremas fotoprotectoras: ¿qué cantidad hay que ponerse?

La referencia numérica (SPF, “sun protection factor”) de un fotoprotector en crema, es el dato que surge tras ver el efecto sobre la piel de una exposición a radiación UVB con crema, comparado con otra sin ella. Haciendo una simple división sabemos cuanta dosis más (y tiempo) se precisa para que  la piel sufra el eritema solar, cuando estamos protegidos por la crema.

A nadie se le escapa que para una misma crema, el resultado dependerá del tipo de piel sobre la que se mida el efecto, la hora solar y la latitud geográfica en que nos encontremos. Aunque las mediciones para etiquetar un producto están estandarizadas, en la práctica, estas diferencias hacen que un determinado índice de protección no sea el mismo aquí que en Maldivas, ni para un albino comparado con un mulato.

Sin embargo, la variable más determinante es la cantidad de fotoprotector aplicada. En la anterior entrada (Fotoprotectores, esas cremas con número), quedó reflejada la gran disminución en el índice de protección (SPF) que se producía, si no se aplicaban sobre la piel las cantidades que se usaban para etiquetar el producto con un determinado índice de protección.

Si las pruebas se realizan con 2mg/cm2, es fundamental saber que representa esta cantidad en la práctica.

Hay personas que se han hecho esta pregunta,  se han puesto manos a la obra, y de forma muy rigurosa y a la vez muy plástica, han plasmado lo que esto representa en la vida real.

Aprovechando una interesante entrada de Brightest Bulb In the Box: Beauty for Critical Minds he aglutinado el contenido en tres imágenes, que de forma muy elocuente nos ponen delante de la situación.

Todo se complica, si además el consejo es reaplicar la misma cantidad cada 2 horas.

Esto supone que un envase de 200ml tiene la cantidad de producto para aproximadamente  6 aplicaciones de cuerpo entero, o lo que es lo mismo, para 6 días, siempre que no estuviésemos más de 2 horas expuestos al sol.

El gasto económico que esto supone, que no es poco, se puede calcular fácilmente.

Los resultados son sorprendentes y las consecuencias que de ellos se derivan también.

Se me ocurren varias preguntas:

  • ¿Hay alguien que use estas cantidades en un día de piscina o playa?
  • Si la respuesta es NO, ¿porqué no se buscan cantidades más realistas?
  • La disminución en el índice de protección que esto supondría ¿no ayudaría a ser más cautelosos?
  • ¿La falsa idea de seguridad podría aumentar la probabilidad de cáncer de piel, en personas que usen habitualmente fotoprotectores y por lo tanto se sobreexponen a radiación UV?

Los fotoprotectores tópicos son una gran ayuda, pero por si solos sin una conducta encaminada a disminuir las horas de sol, no son en absoluto suficientes.

La falta de un conocimiento suficiente sobre su manera de actuar, podría estar invitando a sobreexposiciones, consideradas erróneamente seguras.

Si concluimos sobre lo difícil que es conseguir una correcta fotoprotección, lo que no debiera ser difícil como último baluarte, es consultar con un dermatólogo  ante cualquier contingencia que pudiera ser consecuencia de esta circunstancia.

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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