Archivo mensual: noviembre 2013

Si es eczema, no es psoriasis

“Si es eczema, no es psoriasis”. ¡Vaya un título para una entrada en el blog!

A nadie se le escapa que cuando uno intenta resaltar una obviedad, debe de ser porque no es tan obvia. Por lo menos a mí me lo parece a la vista de como reaccionais los pacientes, algunos de vosotros dedicando ahora mismo unos minutos de vuestro preciado tiempo a leer este blog, cuando indago en vuestros antecedentes familiares y personales.

La sensación que tengo es que para el profano, ambos términos son intercambiables en un juego de transmutación lingüística. Lo que trasluce es que, o bien el que los confunde los considera sinónimos, o bien piensan que las dos patologías son una y la misma, con distintas maneras de manifestarse.

Se me ocurre otra opción y es que a la hora de referirse a un problema en piel, son las dos muletillas, junto con la poco precisa dermatitis, para salir del paso.

Escucho afirmaciones del siguiente tipo:

“Me dijeron que era psoriasis”, para a continuación pasar a describir unas lesiones, que ya no están, con unas características y localización que hacen poco probable ese diagnóstico.

“Mi padre tuvo eczema..¿o psoriasis?, bueno el caso es que se le quitó”.

“Me salió una especie de psoriasis en la cara, que me picaba mucho, y el doctor no tuvo claro lo que era”…por la localización y síntomas puede perfectamente haber sido otra cosa.

El caso es que la indefinición es muy frecuente, y ante la falta de un mínimo informe que describa aquello que se tuvo, no queda otro remedio que apuntarse a una u otra opción puesto que el resto de cuadros dermatológicos son desconocidos para la mayoría de la gente.
De hecho la palabra “eczema” (muchos sustituyen las dos consonantes de difícil pronunciación por una “s”) ha pasado a convertirse en un término de uso común, para designar de forma genérica un cuadro dermatológico no suficientemente aquilatado.
Por otra parte los cuadros de psoriasis menos típicos (psoriasis invertida,eritrodermia psoriásica, en gotas, palmoplantar…) no encajan con lo que el lego en la materia piensa que tiene que ser y entran también en el cajón de sastre.

Eczema y psoriasis no son lo mismo, como queda reflejado en esta maqueta en tres dimensiones.

Maqueta de piel mostrando las diferencias entre el eczema y la psoriasis. Foto: Telstar Logistics.

Eczema vs psoriasis

El eczema y la psoriasis son dos procesos completamente distintos, identificables y no intercambiables. Si es una cosa no es otra.

Tampoco son excluyentes, puesto que se dan casos de psoriasis y eczema atópico, además de otros tipos de eczema, en el mismo paciente.

Es llamativo que el lucus de susceptibilidad para psoriasis (PSORS4) y el de la dermatitis atópica (ATOD2) comparten localización en el cromosoma 21, pero sin embargo esto no induce automáticamente su asociación.

Los mecanismos inflamatorios que desencadenan ambas enfermedades no son los mismos así como las alteraciones inmunológicas locales observadas.

Eczema

El término proviene del griego ékzema, que significa hervir, ya que una característica es la aparición de lesiones que pican con tendencia a producir vesículas y líquido rezumante por las mismas. En etapas posteriores esta secrección se seca y aparecen costras.
En eczemas más crónicos la parte exudativa pierde protagonismo, aumentando algo el grosor epidérmico. El picor es un síntoma principal.

Cuando se examina al microscopio se observa la aparición de espacios dentro de la epidérmis (espongiosis), a manera de esponja porosa, que justifíca lo que vemos desde fuera. Estos espacios se llenan de secrección, más abundante cuanto más agudo es el proceso.

La escuela europea prefiere mantener el término eczema contra la tendencia americana, más descriptiva, que tiende a llamarlo dermatitis espongiótica. Llamar al eczema de forma genérica dermatitis, tampoco ayuda a clarificar la situación. Existen muchas otras dermatitis, con sus correspondientes apellidos, que no son un eczema.

Procesos eczematosos son:

  • eczema alérgico de contacto
  • eczema irritativo de contacto
  • fotoeczemas de contacto (alérgico y fototóxico)
  • dermatitis atópica y eczema xerodérmico (por sequedad de piel)
  • síndrome de hiperirritabilidad

Psoriasis

La lesión típica de psoriasis es fácil de identificar y se caracteriza por una placa más o menos roja con una elevación blanquecina prominente, que descama con facilidad. El picor no es habitual.
Si nos ayudamos de una cureta roma y raspamos la superficie de forma progresiva (rapado sistemático de Brocq, en honor al dermatólogo que lo describió), se observan varios hechos en fases sucesivas:

  • Blanqueamiento por eliminación de capas superficiales y descamación fina.
  • Levantamiento de capas finas adherentes (“signo de la vela de cera”)
  • Capa queratósica profunda (“signo de la menbrana de Duncan-Bunchley”) que al levantarse deja un sangrado puntiforme de la dérmis (“rocio hemorrágico de Auspitz”)

Es de gran ayuda en el diagnóstico clínico, y lo que pone de relieve es lo que ocurre en la placa a nivel histológico.

 

Placa de psoriasis típica, eritematodescamativa.

Placa de psoriasis típica, eritematodescamativa.

Raspado sistemático de Brocq, con rocio hemorrágico, en placa de psoriasis

Raspado sistemático de Brocq, con rocio hemorrágico, en placa de psoriasis

La base de lo que ocurre en la psoriasis es que se acelera el ritmo de renovación epidérmica. Las células de la capa basal llegan antes a la superficie exterior para descamarse y lo hacen sin una correcta maduración.

Al microscopio, en la fase de estado, se observa un ensanchamiento de la epidermis en todas sus capas, con engrosamiento de la red de crestas papilares. Aparecen acúmulos de glóbulos blancos neutrófilos en capas superiores (“microabscesos de Munro”), dato característico de la psoriasis.
La dermis está edematosa, hinchada, con los vasos sanguíneos dilatados.

La psoriasis se puede manifestar de muy distintas maneras, variantes clínicas ya comentadas arriba, pero siempre es un proceso unitario y con unos patrones comunes.

A nadie se le escapa que llegar a un diagnóstico u otro tiene implicaciones pronósticas y terapeúticas de las que el paciente debe ser correctamente informado desde el momento que queda acotado el cuadro.

En cuadros en evolución, aventurar hipótesis varias, genera confusión, puesto que a veces lo que queda grabado en la memoria del paciente, no tiene que ver con lo que al final sucede.

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Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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