Viendo aparecer un queratoacantoma

¿En qué momento podemos sospechar que un queratoacantoma es un queratoacantoma?

Nos pasa con frecuencia a los dermatólogos. El paciente nos enseña algo que le ha aparecido en la piel, tan en sus inicios, que definirse es igual de difícil que distinguir a que compañía pertenece un avión, cuando vuela en altura de crucero.
Algunas veces “la cosa” desaparece sin tomar ninguna forma definible y en otros somos testigos privilegiados del comienzo y evolución de algo perfectamente diagnosticable.

 

Queratoacantoma de pocas semanas de evolución

Queratoacantoma de pocas semanas de evolución

 

Es lo que pasó con el caso que comento a continuación. En una visita por otro motivo, la paciente me hace referencia a una minúscula elevación en la cola de la ceja, que le acaba de llamar la atención. Imposible decantarse… y le mando una crema con antibiótico.
Quince días después, aquello ya tenía el tamaño de media lenteja y mostraba un minúsculo orificio central, en lo que podía ser un quiste epidérmico inflamado. Pero ante la falta de respuesta a la crema, me inclino por citarla de nuevo.
Dos semanas más tarde había aumentando de tamaño, con lo que ya empezaba a completarse el puzzle: elevación de crecimiento rápido, molesta, y “lucia” con un pequeña depresión central llena de queratina. Esta vez sí, todo orientaba hacia un queratoacantoma.

 

¿Qué es un queratoacantoma?

Hay controversia con este tumor epitelial. Algunos autores lo consideran una variante de carcinoma epidermoide con las siguientes características que lo diferencian:

  • Crecimiento rápido: en pocas semanas
  • Aspecto de “volcán”: por su cráter central lleno de queratina.
  • Comportamiento menos agresivo: se describen involuciones espontáneas, tras una fase de estado. La posibilidad de recidiva y metástasis es baja, en cualquier caso inferior a la del carcinoma epidermoide.

Algunos autores consideran que se origina de la epidermis de la vaina folicular externa del folículo piloso.

Hay dos tendencias en la explicación de este peculiar tumor:

  • Es un carcinoma epidermoide, bien diferenciado,de bajo grado de malignidad.
  • Es un tumor distinto, que puede trasformarse (25%) en carcinoma epidermoide en cualquiera de sus fases: crecimiento, estado y regresión.

Si no ve la pieza completa, el patólogo tiene dificultad de distinguir ambos procesos. La clave se la da el acumulo central y la arquitectura del tumor.

Un referente en la dermatopatología, Luis Requena y cols, hizo un estudio (link)  donde con la tinción para laminina – 332 (glicoproteína relacionada con la invasión tumoral) podía distinguir entre ambos tumores con bastante precisión . Sugiere que esta proteína podría ser una diana para futuros tratamientos que bloqueasen esta progresión hacia la malignización.

 

Tratamiento del queratoacantoma

Desde el punto de vista práctico, en la mayoría de casos, ante un tumor de crecimiento tan rápido se practica una extirpación lo antes posible. La posibilidad de desaparición espontánea, si ocurre, no es algo que se vaya buscando.

Puede haber localizaciones y tamaños que inviten a plantear otros tratamientos a los cuales es sensible este tumor:

  • Intralesionales: 5-fluoruracilo, metotrexate, bleomicina, corticoides.
  • Retinoides
  • Interferón
  • Radioterapia
  • Crioterapia

En nuestro caso, su localización y tamaño reducido, permiten una extirpación relativamente sencilla que además elimina el dolor que ya estaba causando.

Aspecto tras la extirpación del queratoacantoma

Aspecto tras la extirpación del queratoacantoma

 

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

Ubicación en Madrid

Ubicación en Vitoria

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