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Lengua irritada por déficit de hierro; relación con piel, uñas y pelo

La relación entre el hierro elemento y el buen funcionamiento de los glóbulos rojos es de todos conocida. Sin suficiente hierro hay anemia y para evitarlo, ahí están las socorridas y afamadas lentejas, a las que el saber popular les atribuye poderes correctores.
Pero ¿qué tiene que ver el hierro con una lengua roja e irritada? ¿Y con la piel, las uñas o el pelo?

 

Lengua irritada por deficit de hierro; relación con piel, uñas y pelo.

Lengua en buen estado. Foto: Juan Diego Marin

 

Me ha animado a escribir esta entrada un caso reciente, donde un déficit importante y progresivo de hierro, no llamó la atención por la anemia, es decir, por el efecto sobre el transporte de oxigeno o la palidez cutánea, sino por la repercusión en la lengua.

Se trata de una mujer de mediana edad que lleva una vida muy activa, donde no faltan horas de gimnasio a pesar de notar un ligero cansancio que, “con esta vida que llevamos” , queda amortizado a beneficio de inventario. Solo retrospectivamente, una vez conocida su penuria de hierro, presta atención a que últimamente se cansaba algo más al subir las cuestas.
Paralelo a esto, una ligera molestia en la boca no supuso mayor inconveniente, hasta que un día después de tomar algo más ácido de lo normal, tuvo un episodio de ardor intenso y duradero en la lengua que le lleva a visitar un centro de urgencias. Es en ese momento cuando la analítica pone de manifiesto una anemia importante, con un hierro en sangre casi inexistente y una hemoglobina de 8 gr/dl (normal > 12).

Esa lengua roja, y que está molestando durante meses, hablaba por si sola…pero no encontraba interlocutor. ¿A quién se le consulta un problema de lengua? A pesar de visitarme por otro motivo no pensó que el dermatólogo se hacía cargo de eso.

El problema es que detrás de esa, y vamos a llamarla por su nombre, glositis ferropénica (este es el aspecto), había un cáncer de estómago que creció en el seno de una gastritis atrófica, causa final de la mala absorción del hierro.

 

Hierro elemento metálico fundamental para la vida

El hierro es un elemento químico, que junto a otros metales catiónicos, forma parte de las células como cofactor en los procesos enzimáticos del metabolismo y como componente de las estructuras celulares.

Los estados dé oxidación del hierro son dos, Fe (I) y Fe (II), según la valencia con que se combine, +2 ó +3 respectivamente.

Debido a la capacidad de producir radicales libres, su concentración celular debe mantenerse dentro unos límites muy precisos.
Disponemos de mecanismos especializados en mantener bajo el hierro extracelular de tejidos y mucosas, basado en proteínas que captan los iones de hierro:

  • Transferrina
  • Lactoferrina
  • Hemoglobina
  • Ferritina
  • Hemopexina
  • Albumina

La ferritina es la principal proteína de almacenamiento; está presente en la mayoría de tejidos y es muy abundante en el hígado. Es capaz de secuestrar hierro ante una infección, para ponérselo difícil a la bacteria atacante.

La albúmina, que de las proteínas presentes en el plasma resulta la más abundante (60%), es capaz de unir hasta 10 átomos de hierro.

La función más conocida de este elemento químico la realiza gracias a una proteína compleja, la hemoglobina. Está en el interior de los globulos rojos y posee un “nicho” (gupo hemo) donde el hierro se combina con el oxígeno para su transporte.
Cuando el glóbulo rojo acaba su vida o es destruido por enfermedad (hemólisis), la mayor parte del grupo hemo se une a la hemopexina; el resto se trasforma en protoporfirina y hierro. Este hierro sobrante lo transporta la transferrina, para acabar acumulado en forma de ferritina.

Cuando el organismo encuentra dificultades para aprovisionarse de hierro, la anemia resultante (anemia ferropénica) habitualmente presenta unos hematies pequeños y pálidos (anemia hipocrómica microcítica).

Los depósitos de hierro están disminuidos o ausentes (ferritina) y la concentración sérica (sideremia) esta baja. También los niveles de hemoglobina y hematocrito son inferiores a la normalidad, con un índice de saturación del transportador (transferrina) también bajo.

Las causas:

  • Aumento de las necesidades: crecimiento
  • Aumento de pérdidas: sangrado fisiológico o patológico.
  • Alteraciones en el aporte: dieta insuficiente
  • Absorción defectuosa: enfermedades intestinales,
    gastritis crónica atrófica (el nivel bajo de ácido clorhídrico disminuye la absorción en el intestino).

Toda esta cantidad de sustancias acumuladoras de hierro, hace que el hierro libre en nuestro organismo sea escaso, y esta escasez es uno de los mecanismos que tenemos para luchar contra bacterias invasoras. Estas lo precisan para su crecimiento y algunas poseen mecanismos (sideróforos etc) para robarlo del huésped infectado.

 

Lengua irritada por deficit de hierro; relación con piel, uñas y pelo. Letra E.

Lengua irritada por deficit de hierro; relación con piel, uñas y pelo. Letra F

Fe, símbolo del hierro. Foto: Leo Reynolds

 

Hierro y piel

La piel, mucosas (boca, lengua), pelo y uñas, son estructuras de gran recambio celular.

Es por este motivo que ante un déficit de hierro, a veces acompañado del de Vit B12 (como es el caso de la gastriris crónica atrófica comentada al comienzo), además de una anemia ferropénica se observen las siguientes alteraciones:

  • Lengua enrojecida y aplanamiento de papilas linguales (glositis atrófica)
  • Labios irritados en las comisuras (queilitis angular)
  • Uñas cóncavas (coiloníquia)
  • Escleróticas azules (el “blanco del ojo” azulado)
  • Uñas quebradizas (onicólisis)
  • Pelo frágil y con aumento de la caída capilar (efluvio telogén)

Después de la palidez, a veces difícil de apreciar, los anteriores signos dermatológicos enumerados por orden de frecuencia, deben poner alerta sobre la posibilidad de una anemia ferropénica o carencial.
En algunos casos también se puede observar ictericia.

Estos signos dermatológicos se suelen ver con ferropenias crónicas y niveles de hemoglobina < a 8 g/dl.

Una ferritina baja sin anemia, es un indicativo de deplección de los depósitos tisulares.  Hay autores que preconizan que siendo los márgenes de ferritina amplios para el buen funcionamiento del trasporte de oxígeno (de 12 a 150-300 ng/ml), interesa tener unos valores entre 40-60 ng/ml para optimizar el ciclo capilar. Este estudio relaciona niveles de ferritina bajos con efluvio telogen (caida de pelo), en pacientes sanas.

Existe un cuadro por déficit de hierro llamado Síndrome de Plummer-Vison que asocia las lesiones orales a una dificultad para tragar (disfagia) y la aparición de una especie de membranas en la parte alta del esófago. Se cree que es una disfunción de los músculos de la deglución debida a una alteración de las enzimas dependientes de hierro.
Tras el tratamiento de la anemia, la mejoría de la disfagia precede a la desaparición de las membranas.

 

¿Que hacer ante un hierro bajo o sideropenia?

No podemos confiar en la dieta para restituir una carencia de hierro consolidada. Se necesitan grandes concentraciones de hierro en el intestino, dada la dificultad de absorción de este compuesto.
El preparado que tiene mejor absorción es el sulfato ferroso y se recomienda 150-200 mg/día de hierro elemento. Como ejemplo, el producto comercial Fero-gradumet, tiene la siguiente composición: 525 mg de sulfato ferroso equivalente a 105 mg de hierro elemental.

La toma en ayunas y con ácido ascórbico aumenta su absorción.

No se debe aportar hierro si se tiene úlcera péptica o enfermedad inflamatoria intestinal activas. Los preparados proteicos se absorven peor y pueden ser valorados en caso de molestia gástrica con los de sulfato ferroso.

Se debe avisar del oscurecimiento de heces que se produce con todos estos suplementos.

La cifra de hemoglobina debe aumentar significativamente un mes despues de iniciado el tratamiento y estar corregida antes de los 4 meses.
La ferroterapia debe mantenerse hasta 4-6 meses después de haber normalizado la anemia, con el fin de repleccionar los depósitos.

Entonces, ¿es merecida la fama de las lentejas? La contestación sería que se ha sobredimensionado. En general, los vegetales y legumbres tienen un nivel de biodisponibilidad máximo de un 5 % de lo ingerido, lejos del también escaso 15 % de las carnes.

 

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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