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No es herpes todo lo que inflama el labio

No hacía falta fijarse mucho para comprobar que el motivo de la consulta estaba en el labio superior. La hinchazón se podía ver con los ojos cerrados. Vamos, que solo con oír hablar a ese hombre, hubiéramos sabido que su problema estaba en esa localización. Tal era la dificultad para movilizar el labio, que las palabras salían con su sonido cambiado.
El paciente tenía su lógica preocupación, pues aquello a lo que estaba acostumbrado se estaba comportando de una manera distinta. Los brotes de herpes labial le acompañaban desde tiempo atrás, pero esta vez la intensidad se salía de lo habitual.

– Fíjese doctor, a pesar de estar dándome la crema de siempre, esto cada día está peor.

Puso encima de mi mesa un tubo pequeño a punto de acabarse; algo que siempre le acompañaba allí donde iba, puesto que la frecuencia de los brotes era alta. Aquella crema esta vez no le estaba “curando” puesto que la inflamación iba a más.

– Mire – le dije-, mucho me temo que es la crema en que tanto confía, la causante del problema. Posiblemente se ha sensibilizado al fármaco que lleva y le está causando una reacción alérgica.

La cara de asombro era mayúscula. No podía ser que aquello que tan buenos resultados le daba, fuera la raíz del problema. “ El doctor se equivoca”, debió de pensar.

“Si el gallo canta cuando sale el sol, dejará de salir si deja de cantar”.

Ni el sol sale porque cante el gallo, ni esa crema era la que mejoraba sus brotes de herpes labial. Solo coinciden en el tiempo.

No fué fácil convencerle; tuve que explicar con cierto detalle el mecanismo de sensibilización y los pasos que sigue el proceso, a parte de advertirle de que cada nueva aplicación empeoraría su labio.

Abandonó la consulta con un poso de incredulidad y con un tratamiento que a la semana demostró su eficacia.

Una prueba de uso (la simple aplicación de la crema en el pliegue del codo durante unos días, para reproducir la reacción), terminó por confirmar la hipótesis.

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Herpes simple al segundo día de su aparición Dr. Herrmann  (1964)  (Photo credit: Wikipedia)

La infección del labio por virus del herpes simple (VHS1) es conocida a nivel popular con distintos nombres: “calenturas” “morreras” “pupas”. Es una de las más frecuentes en el hombre pues más del 90% de la población ha estado en contacto con el virus.

El herpes labial es la reactivación en las zonas anatómicas próximas  (solo ocurre en el 20-40% de los portadores ) desde los gánglios sensitivos, donde ha quedado acantonado tras el primer contacto (primoinfección) .

Como factores desencadenantes tendríamos la luz solar, infecciones respiratorias, periodo menstrual (herpes catamenial) y situaciones de estres.

Este primer contacto se suele producir en la infancia y puede pasar inadvertido; en menos de la mitad de los casos produce lesiones en boca (gingivoestomatitis). En 10-15% de casos puede afectar zonas no orofaciales.

Aunque el contagio suele ser desde el líquido de vesículas y costras, también se puede aislar en la saliva de personas sin síntomas.

La mayoría de los pacientes con herpes simple labial manejan las recurrencias con antivíricos tópicos. Sin embargo la evidencia sobre su eficacia no es del todo clara.

En primer lugar, dependiendo del fármaco, la aplicación debe de ser con una frecuencia alta (de 5 a 8 veces al día), algo que no suele llevarse a cabo.
Por otro lado, debe de comenzarse  desde las primeras horas en que comienzan los síntomas.

En una de las revisiones sistemáticas sobre la eficacia de este tratamiento, se concluye:

Antivíricos tópicos, aciclovir, penciclovir, tromantadina

  • en recurrencias: la evidencia de mejoría es limitada, inconsistente y con mínima relevancia clínica.

  • en prevención: No se puede llegar a una conclusión clara.

  • en primoinfección: No se puede concluir que disminuyan el dolor ni disminuyan el tiempo de duración de las lesiones.

Antivíricos orales , aciclovir, famvir, valaciclovir

Quedan en mejor lugar y los pautamos en brotes intensos de las recurrencias o de forma preventiva durante meses, para disminuir la intensidad y frecuencia de estas.

  • en recurrencias: reducen el tiempo de cura si se inicia la medicación pronto.

  • en prevención: reducen la frecuencia y duración de los rebrotes. Es difícil establecer la dosis diaria y la duración del tratamiento.

  • en primo infección: disminuyen dolor y tiempo de curación, con evidencia limitada.

Los fotoprotectores solares si parecen disminuir la tasa de rebrotes.

Respecto al oxido de zinc y anestésicos, no se puede concluir sobre su eficacia.

No es de extrañar que haya estudios donde la miel con su efecto antiséptico, aplicada 15 minutos varias veces al día, salga mejor parada que el aciclovir tópico.

Se está estudiando la eficacia de distintas fuentes de emisión láser en el manejo de esta patología tan frecuente y molesta.

Personalmente, a nivel tópico, uso fomentos fríos de sulfato de zinc y/o de cobre, 3 veces al día durante 15 min. los dos o tres primeros días del brote. No aconsejo, más bien al contrario, el uso de antivíricos tópicos.

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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