Fotoeczema, el sol colaborador necesario.

Fotoeczema de contacto

Lo que iba a ser una semana en la naturaleza, recorriendo los parajes más bonitos de algún valle de Pirineos, mutó en un viaje apresurado de vuelta para una valoración dermatológica.

No fue el esguince de tobillo del primer día el motivo de la cancelación, puesto que incluso con movilidad restringida, uno puede disfrutar de las maravillas de un entorno tan privilegiado. Fue la aparición progresiva de vesículas y un picor insoportable en la zona lesionada, lo que asustó a aquella montañera. Desde el mismo momento del doloroso traspiés, empezó a aplicar una crema “para las torceduras”, crema que no era la primera vez que usaba.

Lo acompañó de exposiciones al sol, que es fuente de vida y alegría. Cuando la zona se puso más roja, lo interpretó como un agravamiento del problema articular. Aumentó la cantidad de crema y el tiempo de asueto al sol, hasta que aquello empezó a producir líquido y el aspecto era realmente preocupante.

Algo había pasado y la ayuda médica parecía inevitable.

Reacción fototóxica

“Lo cortés no quita lo valiente” pensó; aquella barbacoa iba a dejar un aroma impregnado en el cuerpo, y no había mejor antídoto que un buen “baño en colonia” tras la pertinente ducha.

Para esas ocasiones y algunas otras, venía ni que pintado ese frasco tamaño familiar de liquido aromatizante, de nombre francés y según sus anunciantes, con fragancias de su capital. A dos manos, no quedó resquicio de piel sin embadurnar. El día era soleado e invitaba a secarse a cuerpo gentil, mientras se daba buena cuenta de aquellos asados.
Habían pasado escasos minutos desde su aterrizaje, esto es literal pues aquel experto en rescoldos también lo era en artilugios voladores, y se puso manos a la obra para localizar urgentemente un dermatólogo en aquella ciudad que el plan de vuelo le había marcado como destino.

Le ardía el cuerpo como si él mismo hubiera sido objeto de un “vuelta y vuelta” en aquella parrillada que había tenido lugar no hacía muchas horas.

La luz solar en sus distintas longitudes de onda es origen de reacciones cutáneas.

La luz solar en sus distintas longitudes de onda es origen de reacciones cutáneas.

Hay muchas sustancias que bien por vía oral o aplicadas sobre la piel pueden producir reacciones tras una exposición solar.
Si nos referimos solo a las que ocurren por culpa de la aplicación directa sobre la piel podemos distinguir dos tipos: Fotoeczema de contacto y Reacciones Fototóxicas.

El fotoeczema de contacto es un eczema de contacto inducido por la luz (fotoinducido). Quiere esto decir, que la reacción eczematosa (de forma secuencial, rojez, vesículas y líquido, costras) se produce si la sustancia que se aplica sobre la piel tiene un activador lumínico, generalmente el sol.

Como todo eczema de contacto, estamos ante una reacción alérgica tipo IV, donde la sustancia culpable actúa como alergeno, dejando memoria inmunológica. Cada nueva aplicación desencadena el proceso en aproximadamente 48 horas.

Las reacciones fototóxicas son más inmediatas y el efecto es el de una gran quemadura solar. Aunque es menos frecuente, en casos intensos también pueden verse vesículas.
Suelen dejar una pigmentación que dura meses. La mayoría de las veces la interacción se produce  con la radiación UVA.
Dentro de este grupo están las reacciones a colonias y a savias de plantas (fitofotodermatosis).

  • Las colonias suelen llevar extractos florales, aceites de bergamota que son los causantes de la reacción. Aplicadas detrás de la oreja, pueden dejar una zona oscura, a modo de mancha hacia el cuello, que se ha dado en llamar Dermatitis de Berloque.
  • Las savias de algunas plantas (sobre todo de la familia Umbelliferae y Rutaceae) dependiendo de la época del año, lo que determina su composición, pueden producir efectos fototóxicos. Se debe a la presencia de furocumarinas, a veces usadas en tratamientos dermatológicos.

Es típica la ocasionada por la higuera y la de determinadas hierbas de los prados, que recién cortadas dan lesiones muy características, de trayecto lineal. La simple impregnación con los tallos cortados, muchas veces incosciente, es suficiente.

Comentario a nuestros casos

Lo que se aplicó la primera paciente sobre el tobillo fue una crema con Ketoprofeno. Los antiinlamatorios no esteroideos están detrás de muchos de los casos de fotoeczema y con la peculiaridad de producirse reacciones cruzadas entre ellos. Significa que sensibilizarse a uno, supone hacerlo a otros de composición semejante.

Otra circunstancia es la posibilidad de que la reacción la desencadene no solo la aplicación de una crema, sino también la ingesta del mismo producto aunque el origen de la sensibilización fuese en la piel.

Las reacciones fototóxicas son más frecuentes que las fotoalérgicas.

La lista de productos que desencadenan ambas reacciones es muy amplia.

En esta entrada no hemos comentado las reacciones fotoinducidas causadas por sustancias ingeridas, muchas de ellas fármacos, algo que también ocurre.

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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