Archivo diario: 1 octubre, 2015

Crioterapia (nitrógeno líquido) en el tratamiento de verrugas…“primum non nocere”

Dispersión de nitrógeno líquido a estado gaseoso desde su recipiente.

Dispersión de nitrógeno líquido a estado gaseoso desde su recipiente. Foto: Matutino

La crioterapia, como su nombre indica, consiste en el tratamiento con frío, pero no cualquier frío, muy muy frío,…vamos, que congelado. Y es el nitrógeno, este gas predominante en nuestro aire atmosférico, que consigue llevar tan bajas temperaturas a nuestra piel puesto que en estado líquido llega a la friolera, nunca mejor dicho, de 196 ºC bajo cero.

El nitrógeno liquido no es la única fuente de crioterapia, pero si la más cómoda en su manejo y por tanto más usada. Otros criógenos menos usados son dióxido de carbono, óxido nitroso y los fluorocarbonos, todos con niveles de enfriamiento por debajo de – 90 °C.

Su uso ha dado el salto a las cocinas de los más grandes chefs consiguiendo texturas y presentaciones antes inimaginables. Estas experiencias gastronómicas han llevado a alguno a aventuras más peligrosas y claro, un cóctel con nitrógeno líquido lo menos que te puede ocasionar es la pérdida del estómago en una operación de urgencia.
Si vertemos una cantidad suficiente en un lugar cerrado, podemos morir de asfixia pues el nitrógeno remplaza rápidamente al oxigeno y un solo litro de líquido genera hasta 700 litros de gas. Por lo tanto una medida de seguridad para su transporte y almacenamiento es tener espacio suficiente, capacidad de abandonar la habitación en caso de derrame y por favor no te metas en un ascensor con una compañía tan peligrosa.
Lo último es ver como resiste el paradigma de la tecnología una sesión de crioterapia y ya hay vídeos en YouTube con un IPhone 6 criogenizado y por supuesto inutilizado. He tenido tentaciones, pero al final evito poneros el enlace a tamaña majadería, que puestos a congelar se me ocurre mucho mas interesante un extracto de la hipoteca.

Pistola para dispensar nitrógeno líquido para tratamientos de crioterapia

Pistola para dispensar nitrógeno líquido para tratamientos de crioterapia

¿Cómo resistirse entonces a una sesión de crioterapia, a manos de un profesional, para algo tan pertinaz como esas verrugas víricas o papilomas plantares?

De hecho parece que el uso de crioterapia en EEUU esta en aumento. (LINK)

Tenemos a favor varias motivos:

Sencillez: Bien con torunda de algodón, o con dispensador en forma de spray o sonda de contacto, se consigue depositar el líquido encima de la lesión. Queda una especie de escarcha superficial o cilindro de congelación, cuyo tamaño y duración están directamente relacionadas con el tiempo de exposición y por tanto con la cantidad de nitrógeno líquido depositado.

Rapidez: Esto se consigue en pocos segundos, permitiendo tratar varias verrugas en escasos minutos y hacerlo extensivo a muchos pacientes en un tiempo razonable.

Económico: Es un tratamiento barato, tanto por su aparataje (contenedor y pistola dispensadora, aunque una torunda puede servir), como por el elemento químico.

Hay algo que seduce a nuestros pacientes y no digamos si son niños, y es el vaho que se desprende durante la técnica que le da un aura mágica y de misterio, que quien sabe, pudiera reforzar el componente sugestivo tan importante en la resolución de las verrugas.

Gran ampolla tras crioterapia de verruga vírica

Gran ampolla tras crioterapia de verruga vírica. Foto: cortesía Dr. Grillo

Pero esta entrada está motivada por los inconvenientes, muchas veces soslayados, y que conviene no olvidar:

Eficacia moderada: Aunque ácido salicílico y crioterapia juntos o separados, “tanto monta monta tanto”, tienen una ligera ventaja en eficacia respecto a la panoplia de opciones médicas (dejamos las paramédicas a parte), esta no es ni grande ni consistente.

La polémica está servida como queda reflejado en artículos de revisión y las réplicas subsiguientes en el BMJ (2014). (LINK) 

Dificultad de estandarizar la técnica: A veces por cambiar el sistema de aplicación, otras porque las verrugas tienen distintas consistencias y volúmenes según su ubicación (filiformes en la cara, duras y compactas en las manos, engastadas en la planta del pie…), se impide un control ajustado del halo de congelación.

Es este el motivo por el que algunos idean técnicas que permitan profundizar con el frío sin demasiado daño periférico. (LINK) 

No exenta de complicaciones: La crioterapia no tiene la exclusiva, pero un uso “frívolo” del nitrógeno líquido nos puede acarrear serias complicaciones.

Una sesión intensa en laterales de dedos puede producir un dolor insoportable por inflamación del nervio colateral. Si es alrededor de la uña, una deformidad permanente por afectación de la matriz ungueal. Se han dado casos de secuestro óseo en las falanges.

Extensión de la verruga: No es infrecuente ver como el virus del papiloma aprovecha una ampolla de congelación para extenderse en toda la superficie dañada.

Necrosis central y ampolla periférica tras crioterapia de verruga

Necrosis central y ampolla periférica tras crioterapia de verruga.

 

 

Cual es mi criterio en el tratamiento de verrugas víricas

Cada maestrillo tiene su librillo y doctores tiene la iglesia, a pesar de lo cual  me atrevo a contar mi versión.

Explicar el origen infeccioso y vírico: El virus no lo eliminamos, como mucho su consecuencia. Por lo tanto puede volver a salir. Casi todos somos portadores del virus del papiloma y solo se manifiesta ante disregulaciones puntuales o en algunos casos permanentes de la vigilancia y respuesta inmunológica. Esto o se revierte solo o es difícilmente modificable. (LINK) 

La eliminación de estatinas para controlar lípidos en sangre, parece estar detrás de algunos casos de resolución espontánea, tal es el efecto inmunodepresor de estos fármacos, contra una vía concreta vinculada al control de la replicación de estos virus. (LINK) 
Hay modelos en ratón que demuestran los cambios inmunológicos tras una sesión de crioterapia. (LINK)

Solo tratar si molesta, a nivel psíquico o físico: Teniendo en cuenta que hasta casi un 80% de verrugas se resuelven solas a los 2 años de su aparición, y un porcentaje ya alto a los 6 meses, no es de extrañar que “esperar y ver” no sea mala opción.
Hay personas que no soportan verse verrugas en las manos o bien se creen foco continuo de contagio. Los casos de problemas en la deambulación por dolor al pisar, aparición peribucal o en zona de barba, así como lesiones en manos que dificulten el trabajo, están entre los que merece la pena el intento.

Uso bisturí de radiofrecuencia en la cara, lo que permite hacer desaparecer las lesiones en el momento, y en las manos, cuando son múltiples o interfieren en la vida diaria.
Si es en la planta del pie o son lesiones solitarias de manos, prefiero tratamientos tópicos con cremas saliciladas y/o 5 fluoruracilo.

Recurro a otros tópicos (imiquimod, ácido tricloroacético, ácido retinoico, sensibilizantes…) en contadas excepciones y lo mismo con la crioterapia que habitualmente no la uso.
Mención a parte necesitan las verrugas genitales o condilomas, que merecen otro capítulo.

Como decía nuestro mentor dermatológico, el profesor Luis Iglesias: “a la verruga…irritarla”. Puede que esta máxima encierre toda la lógica sobre el abordaje de esta recurrente patología.

Dr. Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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