Caspa

¿Quién no conoce lo que es la caspa? Con la cantidad de personas que sufren el problema (hasta el 50% según poblaciones), es difícil no tener en nuestro entorno a alguien preocupado por eses “nieves” que no caen precisamente del cielo.
Lo que no es habitual es que quien la padece piense que la caspa tenga que ver con gérmenes de la piel y sí con un problema de hidratación o sequedad general.

Caspa, esa molestia sobre el hombro.

Caspa, esa molestia sobre el hombo. Foto: Amanda dias

En la superficie cutánea tenemos hongos y bacterias que habitualmente no nos causan problema alguno (saprófitos), pero los desequilibrios entre ellos sí que desencadenan procesos dermatológicos.

De forma habitual la presencia de caspa, también llamada Pitiriasis capitis o seca, se relaciona con un incremento de determinadas cepas de hongos del género “Malassezia” (M. restricta y M. globosa).
Es capaz de producir Pitiriasis versicolor, foliculitis (foliculitis por Pityrosporum), está presente en la dermatitis seborreica, psoriasis, dermatosis acantolítica transitoria, papilomatosis reticulada y confluente y en los cuadros de eczema atópico/dermatitis (donde se ha identificado una especie nueva).

El género Malassezia presenta dificultades de aislamiento y por tanto de estudio; es por eso que no se presentan muchas conclusiones sobre su distribución en distintas poblaciones ni sobre la eficacia de nuevos productos. A finales del siglo pasado había catalogadas 7 cepas y desde entonces se han añadido dos más, una de ellas en pieles atópicas.

Una reciente publicación en PLOS ONE muestra por primera vez, la influencia bacteriana en la caspa . Analiza por PCR como se encuentran estas proporciones en la población francesa llegando a los siguientes hallazgos:

  • Propionibacterium acnes y Staphylococcus epidermidis son las bacterias preponderantes y Malassezia restricta el hongo habitual, independientemente de si se padece caspa o no.
  • La caspa se relaciona con un aumento de M. Restricta y S. epidermidis y con una disminución de P. acnes con respecto a las muestras control.

Está por ver la repercusión que tiene de cara al tratamiento de esta implicación bacteriana.

La presencia de un aumento de la flora fúngica es un factor necesario pero no suficiente. La caspa y su variante inflamatoria (dermatitis seborreica) surge de la interrelación entre este factor, el efecto irritante de los triglicéridos (consecuencia del metabolismo de las grasas segregadas por las glándulas sebáceas), y la sensibilidad individual. La Malassezia es un hongo con mucha apetencia por la grasa, que es descompuesta en ácidos grasos irritativos.

Si el efecto irritante es grande se desencadena una dermatitis seborreica.

Caspa. Conjunto de pequeñas escamas tras cepillado de pelo

Caspa. Conjunto de pequeñas escamas tras cepillado de pelo. Foto: JR98664

Las alteraciones estructurales del cuero cabelludo que se aprecian en personas afectadas, y que se dan también en zonas sin caspa, tienen que ver con las células más superficiales de la epidermis (corneocitos). Estas son:

  • Aumento de proliferación con paraqueratosis
  • Gotas de lípidos y desorganización de la grasa intercelular.
  • Disminución de desmosomas (elementos,de unión) e interdigitación

Tratamiento de la caspa

El factor más abordable es la flora fúngica y el piritionato de zinc es la molécula clásica que consigue controlar su crecimiento. Reduciendo los ácidos grasos libres se controla la descamación y el picor.

Hay estudios que avalan que su uso permite recuperar la normalidad en la morfología epidérmica.
El sulfuro de selenio ha caído en desuso y algún trabajo ha relacionado su uso habitual con pérdida capilar. También se ha descrito discoloración reversible, con aparición de pelo con color anaranjado.
Se ha publicado un efecto reparador del antifúngico climbazol a través de la activación de genes que permiten la expresión de proteínas relacionadas con la envoltura córnea, además del efecto directo antifúngico.

El ácido salicílico y algunos alfa-hidroxiácidos (glicólico…) por su efecto queratoplástico, ayudan a desprender la escama. Se suelen usar acompañando a los antifúngicos y ciertos aceites o coaltar (alquitran de hulla), tanto en champús como en lociones.

Todos estos preparados en forma de champú es preciso mantenerlos un tiempo de contacto suficiente para que realicen su función. Las lociones pueden permanecer durante un periodo más largo, para luego retirarse con el lavado.

No es cierta la creencia sobre la habituación a estos productos y que sea necesario su continua permuta. Lo que ocurre es que la caspa es muy pertinaz y se precisan temporadas largas de cuidados, mientras la molestia esté presente.

Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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