Vitamina C, del escorbuto a las cremas

Naranja, fuente importante de vitamina C.

Naranja, fuente importante de vitamina C. Foto: PineappleAndCoconut

Quizá sea la vitamina C uno de los nutrientes que esté más asociad0 al buen estado de salud general. Su abundancia en frutas y verduras tan propias de la aconsejable dieta mediterránea, junto a su prescripción obligatoria por parte de nuestras abuelas en estados catarrales y demás resfriados víricos, permiten el vínculo.
Sin embargo debemos dejar las cosas claras desde el principio. Como dice J. M. López Nicolás en su entrada “El escándalo de la vitamina C” en nuestro país estamos supervitaminados y con lo que ingerimos duplicamos y hasta cuadriplicamos la cantidad diaria necesaria. Ah! y esta necesidad básica se consigue con el zumo de una única naranja, la gran representante del ácido ascórbico…buena, bonita y barata. El resto se va por la orina.
Respecto al catarro, a nadie le viene mal que le preparen un zumo cuando está malito y ahí puede haber cierto efecto placebo, pero lo que si parece quedar claro tras esta esta exhaustiva revisión, es que lo de prevenirlo no queda demostrado.

Nos tenemos que conformar y no es poco, con lo que llega en una dieta equilibrada, cosa que no ocurrió con los marinos y exploradores de los siglos de gloria de la navegación.

Aquellos navíos de finales del siglo XV y posteriores, se convirtieron sin quererlo en verdaderos laboratorios de experimentación. Tras meses de surcar mares, las tripulaciones llegaban diezmadas y el escorbuto era una de las enfermedades causantes de aquellas bajas. Hay que imaginar a aquellos marinos, faltos de fuerzas, anémicos, con dolores articulares, encías sangrantes, con heridas mal curadas y hemorragias…normal que le llamaran ”peste de los mares”. El extracto que viene a continuación lo narra Antonio Pigafeta, cronista de la expedición que circunnavego por primera vez la tierra (Magallanes-Elcano), y que después de relatar su dieta de serrin, ratas y otras penurias, hace referencia al escorbuto en estos términos:

“…Y no era todo. Nuestra más grande desgracia llegó cuando nos vimos atacados por una especie de enfermedad que nos inflaba las mandíbulas hasta que nuestros dientes quedaban escondidos…” 

Se culpaba a la humedad, a las maderas de los barcos, a mil y una circunstancias, y no fue hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando tras el descubrimiento por parte de médico de la marina inglesa ”James Lind” de que el zumo de cítricos evitaba la enfermedad, que se incorporaron estas frutas al cargamento habitual de los barcos.

Carabela y escorbuto

Carabela y primeros grandes navegantes sinónimo de escasez de vitamina C y escorbuto. Foto: DaniGSL

Hubo que esperar al siglo XX para descubrir la vitamina C o ácido ascórbico gracias al científico Walter Haworth que recibió el Nobel de Química, compartido con Paul Karrer. En el mismo año, es el húngaro Albert Szent-György quién describe los efectos fisiológicos y por ello recibe el Nobel de Medicina en 1937.

 

Porqué es importante la vitamina C (ácido ascórbico)

Resulta que de los seres superiores solo los humanos junto con algunos primates, cobayas, algunos peces y el murciélago frugívoro de la India estamos entre los que no fabricamos vitamina C y la tenemos que incorporar de la dieta. Y eso que es una molécula bien sencilla, una lactona de azucar-ácido. La cocción de los alimentos destruye la mayor parte.

El ácido ascórbico es un potente reductor. Actúa como cofactor en la hidroxilación enzimática del aminoácido prolina y lisina, y en otras hidroxilaciones, pero no es específico y puede sustituirse por otros agentes reductores carentes de actividad antiescorbútica.

Tiene por tanto un papel fundamental en la formación de la triple hélice del colágeno y por ende, en el mantenimiento de cartílagos, vasos sanguíneos y el desarrollo de tejido de cicatrización.

La cantidad diaria recomendada (CDR) varía según que  organismo se pronuncie y estaría entre los 45 y los 90 mg.
Tenemos una gran capacidad de reutilización y por ello necesitamos 50 veces menos que los primates. Es muy hidrosoluble, el plasma humano tiene alrededor de 1mg/100ml y hay una alta concentración dentro de los glóbulos blancos. Los excesos se eliminan fácilmente por la orina.

Zumo de cítricos, la rapidez de oxidación de su vitamina C obliga a su toma inmediata

Zumo de cítricos, la rapidez de oxidación de su vitamina C obliga a su toma inmediata. Foto: Psicoloco

Se considera que una ingesta de menos de 10mg/día mantenida 2-3 meses puede desencadenar escorbuto.

Esta enfermedad se conoce desde muy antiguo y hoy en día es rara en nuestro medio. Situaciones de desnutrición extrema, enfermedades intestinales o cuadros psiquiátricos están detrás de los casos que se describen, como el del siguiente enlace. (Link) 

 

Cremas con vitamina C

Estudios publicados en el JID (2001) demuestran un incremento de colágeno I y III en la dermis humana así como inhibición de moléculas proinflamatorias, tras la aplicación de vitamina C en crema. (Link)
Existen estas y otras bases que justifican su uso en el fotoenvejecimiento cutáneo y como antioxidante, coadyuvando en fotoprotección.(Link) 
Otra indicación es mejorar la pigmentación cutánea (efecto whitening) y en la disminución del melasma por su capacidad de inhibir la tirosinasa.(Link) 

Ahora bien, llevar esto a la práctica no es nada sencillo con esta molécula tan lábil e inestable.

Se precisa una concentración alta 15- 20 % y un ph bajo (3,5) para lograr su máxima eficacia y unas galénicas que mantengan su estabilidad, tal es su facilidad para oxidarse.
Las formas químicas en que se formula son:

  • Palmitato y estearato de ascorbilo: soluble en grasa y estable a ph neutro.
  • Ascorbil fosfato de magnesio: se puede,formular al 10% y es soluble en agua.
  • Acido L-ascórbico: es la forma más activa de vitamina C.

Si quieres conocer distintos preparados comerciales visita esta entrada del interesante “The chemist look by Flo”. Esta montevideana afincada en New York es toda una experta en química cosmética.

Un apunte final, lo que no sabían los descubridores de nuevos mundos es que el hígado de los mamíferos es abundante en ácido ascórbico y hubiera sido un recurso suficiente ante tamaña necesidad; eso sí, hay que tomarlo crudo y eso son palabras mayores. El ejemplo lo dan los esquimales que de esta forma solucionan el problema de ausencia de frutas y vegetales en su entorno.

Dr. Eduardo Lauzurica. Dermatólogo

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